
Hoy soy un tipo muy diferente del que creí que llegaría a ser. He cambiado desde pequeño... y sin embargo, gracias a mi increíble mimetismo, digno de un camaleón, he llegado a tener la capacidad de unirme a todos los ambientes donde me han invitado sin ser parte de ninguno.
Mis pies me han llevado a historias de amores y odios, de sueños y desesperanzas, historias de lealtad y traiciones... e, incluso, he sido tildado de ser el protagonista de más de una.
El halo que me envuelve es el humo y el olor a cuero, mi espada es mi lengua y las palabras que ella emite, mi escudo roto lo tiré hace demasiado... me impedía evitar los escozores del destino.
Mis dioses no van más allá de la fe en el compás que marca el destino, las improvisaciones de la fortuna y el acompañamiento de los caminos que se cruzan en mi camino.
Mis ideales los cambié hace ya tanto tiempo que sólo recuerdo el principal: Supervivencia. Soy un superviviente del olvidado pasado, de las batallas por venir, de noches de lágrimas y burlonas sonrisas.
Jamás he llegado a sentirme un héroe... pero como los buenos cronistas y escribientes de historias para no olvidar, he contemplado como muchos a los que consideré elegidos perdieron el halo de gloria y honor.
He conocido al menos a una docena de personas como yo: Hombres y mujeres que perdieron sus colores para tornar a un modo monocromático que les permite observar desde fuera la vida. Personas que jamás pasarán a la historia como protagonistas... pero que en ocasiones han deseado serlo.
Volveré a ser algún día ese pirata con buen corazón...
Volveré algún día a recomponer mi alma.
Algún día volveré a ser como antes... o si no, espero alcanzar la esencia del hombre que de pequeño quería llegar a ser.
Img: Hellblazer, una imagen de deviantart -puesto que no hay ánimo de lucro, la adquiero por adornar. Si al autor le molesta, y ve esto, que me notifique su disconformidad en caso de haberlo.
Todos, en alguna etapa de nuestras vidas, hemos necesitado aquel mimetismo del camaleón. No obstante, estoy seguro de que aún conservas mucho de aquel pirata.
ResponderSuprimirUn abrazo, Galliard.
Camaleón: dícese de un reptil saurio de cuerpo comprimido, cola prensil y ojos de movimiento independiente...
ResponderSuprimirTodavía no te he visto hacer eso de los ojos por su cuenta.
=)
PD: por fin he localiazdo tu blog.
PD2: estoy a la espera de ese archivo.
El camaleón se camufla para huir de sus amigos y enemigos, esperemos que tu no hagas lo mismo...
ResponderSuprimirPD: ¿Volverás algún día a aparecer por aquí?
ResponderSuprimirLos cinco colores ciegan la vista del hombre.
ResponderSuprimirEl camaleón es monocromático: siempre posee el color de su ambiente.
Pero aún así un camaleón no es otra cosa que un camaleón, y deja su esencia allá por donde camina, aunque ésta sea un reguero de moscas muertas y rechupeteadas.
Porque nadie como el camaleón sabe "saborear" la vida.
Y se puede llegar a conseguir. Todos cambiamos inevitablemente, a veces para bien o a veces para mal pero los sueños que un día tuvimos ahí siguen...
ResponderSuprimirLlegará el día en que toque recuperarlos, en que dejemos de eliminar colores a las cosas que nos toca vivir y volvamos a actuar desde dentro sintiéndonos protagonistas...
Llegará ese día.
Un saludo.